Durante mucho tiempo me obsesionaron las situaciones que cambian la historia, en sentido macro o micro. Supongo que estamos rodeados de ese tipo de eventos, que son como los movimientos telúricos, siempre están presentes pero no en todas las ocasiones nos percatamos de su intensidad. Hasta que un día el evento sobre pasa la intensidad acostumbrada y tumba todo lo que estaba a su paso volviendo imposible el hecho de negarlo. A veces hay palabras, simples gestos, que modifican el sentido de las cosas: una ofensa, una orden, un dedo presionando un botón, una acción en cadena, una ciudad destruida. A veces resulta una acumulación de estímulos, una gota que derrama el vaso, y entonces todo cambia, no hay forma de recuperar lo perdido. El tiempo se hace presente y si uno se se fija bien puede verlo pasar, caminando en las situaciones, sonriendo al ser finalmente reconocido.
sábado, 13 de marzo de 2010
Situaciones fronterizas
Durante mucho tiempo me obsesionaron las situaciones que cambian la historia, en sentido macro o micro. Supongo que estamos rodeados de ese tipo de eventos, que son como los movimientos telúricos, siempre están presentes pero no en todas las ocasiones nos percatamos de su intensidad. Hasta que un día el evento sobre pasa la intensidad acostumbrada y tumba todo lo que estaba a su paso volviendo imposible el hecho de negarlo. A veces hay palabras, simples gestos, que modifican el sentido de las cosas: una ofensa, una orden, un dedo presionando un botón, una acción en cadena, una ciudad destruida. A veces resulta una acumulación de estímulos, una gota que derrama el vaso, y entonces todo cambia, no hay forma de recuperar lo perdido. El tiempo se hace presente y si uno se se fija bien puede verlo pasar, caminando en las situaciones, sonriendo al ser finalmente reconocido.
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Me hace pensar en uno de los conceptos que ha ocupado (y atormentado, a decir verdad, al igual que todo lo que me parece demasiado vasto como para entenderlo) mi mente desde hace mucho tiempo. Imagina que mi mano se va acercando a una mesa, a velocidad constante, lista para tocarla. Digamos que empiezo a una distancia de 30 centímetros de ella y empiezo a moverla en dirección a ésta. Cuando esté a 15 centímetros, va a estar a 1/2 de distancia, ¿no? Cuando esté a 7.5 cms. estará a 1/4. Así sucesivamente 1/8, 1/16, 1/32... ... ... La cosa es que esta distancia puede repetirse hasta el infinito. Osea que siempre habrá alguna distancia (aunque sea 1/10000000000000000000...) entre mi mano y la mesa... ¡hasta que la toque! ¿Cuándo se rompe el infinito? ¿Cuál es la explicación matemática o física de todo esto? Creo que es un acto aisaldo que temporalmente se puede conocer como "cambio" y del cual no se puede regresar... Ahora, la decisión de uno puede ser: a) Asumir que puedes quedar siempre a alguna distancia (aunque va a ser inevitable y casi inmediato tocar la mesa), osea prolongar todo hasta el infinito... o b) Pensar que todo tienen un antes y un después. Creo que me viajé mucho y mi comentario es muy abstracto (en mi mente lo es). Lo siento. :)
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