martes, 16 de marzo de 2010

Crónicas de un narco país muy cercano

Había una vez, en un narco país muy cercano, un pequeño pueblo de 100 habitantes. La vida transcurría tranquila en esos parajes, hasta que un día, le empezaron a salir formas irregulares a las calles. Ahí donde el camino era recto salieron topes y lo curioso era que la aparición de los topes coincidía con la desaparición de los habitantes. Se decía que los hombres habían emigrado a otro narco país más lejano, y mientras tanto los familiares de los desaparecidos esperaban que les llegaran noticias. Pero las cartas no llegaban y los topes aumentaban. Resultaba imposible trasladarse de un lado al otro del pueblo sin pasar por lo menos 10 topes. Los había de todos tamaños, pequeños y delgados, gruesos y anchos, altos como cerros, cargados a la izquierda, cargados a la derecha, con bache, parchados, pintados, fantasmas. Los escasos habitantes que quedaban se preguntaban cual era el uso de tener tantos topes si no había quien cruzara las calles, si no circulaban autos que pudieran perder la suspención en su recorrido... pero los topes seguían apareciendo y los habitantes seguían desapareciendo.

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